A modo personal… más de un año después


Un 21 de junio de 2012 escribí por última vez en este sitio, hablando, sin pensar que sería trascendente, de lo que me había ocurrido durante los primeros seis meses de aquel año, hoy, mirando hacia atrás, noto que si bien la esencia no cambia del todo, si se pervierte, se transforma y se trastorna… ¿para mal? … No lo sé.

Escribo nuevamente estas líneas sin ninguna expectativa, salvo por la necesidad de dejar en otro sitio que no sea un cuaderno que tiraré en algún momento a la basura las cosas que me inquietan, las que no, lo que me pasó y lo que no permití que me pasara. ¿Por egoísta?… No lo sé.

Aprendí  mucho, sin duda, tuve los momentos más felices, cortos sí, pero míos, de nadie más. Dejé que mi forma de ser fuera construyendo la persona que soy ahora, en la amiga, la hija, hermana, qué se yo, en esa mujer que tiene tanto por decir pero que a falta de voz prefiere escribir, sin esperar reconocimiento, sólo un par de mentes que junto con ella, también encuentren un refugio en las palabras. Y todo comenzó a fluir, ¿con un gran final?… No lo sé.

Me di cuenta que la ilusión es capaz de rebasarme y la hice a un lado, me equivoqué, me arrepentí sin estar segura de reparar algo. Supuse que la lejanía, la distancia, el silencio eran más prudentes, al final, estaba ahí de forma inconsciente pero incondicional. Se abrieron procesos nuevos, unos únicos, otros una mofa de lo vivido con anterioridad y otros (muchos) más, una mejora notable de lo que había previsto. ¿Me quedó algo de ellos?… No lo sé.

Me hice fiel amiga del “NO”, desconfíe y comprobé que en buena parte de los casos acerté. Reafirmé que tener mucha gente alrededor no significa en términos estrictos tener “muchos amigos”. Dejé de querer cumplir las expectativas de muchas personas: que si no convive, que si es muy seria, que si no se enamora, que si sigue soltera (¡por favor!), que si casi no habla de sí misma. Ya no me importó, esa no es mi misión. ¡Qué importa si hago lo que amo!

Emprendí proyectos, acepté invitaciones, descubrí pasiones escondidas. Tener la posibilidad de aportar algo a la sociedad, poder coadyuvar a reducir la violencia en un país en donde es el alimento diario. Hacer que mis palabras fueran resonantes en nuevos puntos, escribir, estar detrás de un micrófono diciendo probablemente tonterías, unirme a un proyecto de universitarios talentosos que depositaron parte de su confianza en mí y que al unísono, construimos un espacio en el que tú y yo podemos expresarnos.

Pude dejar de ceder para evitar que pensaran mal, me negué las ocasiones necesarias, accedí en las más sensatas. Me emocioné de los triunfos y felicidad de amigos, porque sé que al final merecido lo tienen. No esperé un agradecimiento o retribución, todo fue caminando. Terminé cosas importantes, sigo en proceso de muchas.

¿Y esto es todo?… No lo sé… Sospecho que no.

:: Evelyn (@SoyEve1)

 

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Mi vida en seis meses


La entrada del día de hoy tiene una carga emocional grande, ya que es el cierre de un ciclo para renovarnos y mejorar este espacio que es suyo y que sigue subsistiendo gracias a ustedes, aquellas personitas que se dan unos minutos para leer y comentar en todos los textos de los escritores que colaboramos en este proyecto.

Va con dedicatoria especial a Armando, mi amigo, colega y y fan no declarado (¡ja!), a mi hermana Mimí, a mi cuñado Iván, a mi mamá (mis lectores de cabecera), a Viri que fue la primer persona que leyó y apoyó este proyecto, al usuario de twitter @Honjo_Ren el cuál no he tenido oportunidad de conocer en persona, pero que afortunadamente se volvió seguidor de este blog lo cuál siempre le he agradecido, a Pijey (@Pijeyy) que entre tantos fans se ha dado un tiempo para escribirme y darme ánimo, a todos los que siempre me leen (inserte su nombre aquí __________), a los que conozco (amigos) y a los que no, porque ahí están, cada jueves para mí y a quien/quienes han sido parte de las experiencias que comparto hoy.

Quiero compartirles un poco de lo que me ha pasado en esta primer mitad del año, de forma abstracta y somera (no pretendo escribir mi diario aquí), ya que han sido 6 meses tan variados que de verdad es complejo intentar explicar de forma detallada todo.

Cualquier principio de año es difícil: cuesta de enero, desempleo, frío (y sin acompañante que te pueda abrazar), ausencia de regalos por parte de los “Reyes Magos”, en fin, siempre enero es una tragedia, pero justo ese mes comenzó mi aventura como discípula de Rocky  Balboa, adoptando su filosofía (no me pregunten cual es, no tengo absoluta idea) y despertando cada día, con cada sol, más adolorida por mis intentos burdos de entrenar box.

Febrero vino acompañado de mi primer semana del semestre (¡y qué semestre!) además de las festividades cursis del 14 de febrero, el día de la bandera, etcétera, pero justo el 20 de febrero decidimos dar inicio con este bonito y bien ponderado proyecto: “Just an ambulance at the bottom of a Cliff”.

La invitación a participar en este proyecto me la extendió Armando, fundador y escritor del blog, gran amigo, profesor adjunto, bailarín de mambo y cha cha chá. Acordamos con los demás colaboradores que el día que yo escribiría serían los jueves y a partir de ahí, cada quincena ponía a mis neuronas a inspirarse para ofrecerles algo con lo que  mínimo se pudieran distraer.

El objetivo estaba marcado: no quería escribir cosas que tuvieran siempre relación con lo que estudio, por el contrario, quería utilizar este espacio como herramienta de desenvolvimiento y desahogo, así que la decisión fue tomada, mi primer entrada, el 23 de febrero, sería sobre el amor.

Mis motivaciones para escribir sobre el amor cuando soy la reina de la soltería (¡ja!) son inexplicables, sin embargo, me costó más trabajo del que pensé. Al final creo que redacté justo lo que quería, y lo vieron simplemente los que quisieron. Ese mismo mes me pasaron muchas cosas que me desorientaron, me ilusionaron y de inmediato me volvieron a desilusionar, pero en fin, esa es otra historia.

Marzo: la primavera y el síndrome del burro sin mecate llegaban, con esto el sol y dado el calentamiento global también las lluvias, mismas que aparecían para recordarnos lo miserables que somos con el ambiente, en tal medida, que ya no se distinguen tan fácil las estaciones del año.

Fue un buen mes (espero que para todos haya sido así), escribí mucho y reflexioné aún más. Mi corazón y mi mente eran un desmadre pero trataba de no perder la cordura, sin embargo, en muchas ocasiones no pude, la carne fue débil y cedí, pero ya les dije que esa es otra historia.

En este mes creo que estaba demasiado inspirada y el blog era un éxito, escribíamos de todo y nada, yo por mi parte, escribí desde Shakespeare hasta el olvido, pasando por Ventura y el gusto por redactar. Marzo con todo y su sol me dejó momentos verdaderamente gratos (con ventura de fondo musical).

Abril: “mes del niño”, cumpleaños de mi madre y yo con mis primeros problemas de amor después de mucho tiempo, sin embargo, también fue un mes tranquilo, el blog fue para mí esa válvula de escape en donde pude decir lo que quería, lo que pensaba sin contenciones.

Justo este mes decidí compartir con ustedes la historia de mi padre el cuál se fue “de mojado” a los Estado Unidos, para mí fue un proceso difícil, en realidad para toda la familia y consideré importante publicarlo ya que sé que muchos tenemos una cercanía con el tema, directa o indirectamente.

*Dada mi mala memoria y por no recordar mucho de lo que pasó este mes, pasemos al que sigue.*

Mayo significó “cierre de semestre” y la locura que esto implicaba, me reencontré con un par de viejos amigos, recordé quién fui y la forma en la que mejoré, pero sobretodo, volví a creer en muchas cosas. El día 9 de mayo mientras chacoteaba en twitter encontré casual y hasta patéticamente el tema para mi entrada justo al día siguiente: sus malditos hashstag.

El día de la publicación de mi entrada fue difícil ya que fue justo en el día de la madre (y el día del concierto gratuito de Sir. Paul), pese a ello vomité toda mi furia hacia la forma de burlarse y discriminar por este medio, ya después me dispuse a pasar más tiempo con mi madre.

Este mes como ya había anticipado era una locura académica, trabajos finales, exámenes, aunando a ello mis conflictos personales. Pero este mes en particular siempre ha sido bueno, lleno de experiencias y cosas agradables, así que ¡bendito sea el mes de mayo!

Y llegamos justo al sexto mes, JUNIO, este mes es de los campeones, de pura persona simpática, buena onda, inteligente y llena de amor (palabras altamente sesgadas ya que el día 8 de este mes su servidora cumplió 22 años), además ha sido un mes excelente, mi hermana enlazó su vida con el que ahora es mi cuñado, a mi me pasaron muchas cosas bonitas, y conseguí un empleo temporal en el que he aprendido mucho.

Trabajo en el Instituto para la Rehabilitación de la Mujer y la Familia A.C (IRMA) en donde he aprendido mucho y donde he tenido la oportunidad de ayudar, de forma un tanto indirecta, a mujeres y hombres que después de pasar por un proceso tan complejo como lo es el aborto, buscan ayuda, misma que ahí se les ofrece. (Más información en http://www.irma.org.mx)

Mi experiencia laboral ha sido increíble, rara vez encuentras un trabajo en donde te tratan extremadamente bien, te piden las cosas de forma amable y te agradecen por todo lo que haces. Si todos los trabajos fueran así (y con sueldos dignos naturalmente) todos harían/haríamos mejor nuestras labores y mejoraría nuestra calidad de vida.

En fin, estos seis meses me han dejado muchas cosas buenas, entre ellas el poder participar en este blog, el poder vivir y sentir cosas nuevas, pero sobre todo, el encontrar muchas inspiraciones para seguir construyendo mi camino.

El objetivo de este escrito no era necesariamente que se enteraran de mi vida (en parte sí), sino que puedan reflejarse en mí, que se atrevan a contar lo que les sucede, reflexionarlo, reírse de ello y aprender para RENOVARSE.

Finalizo con algo que hace poco Pijey (DLD) me escribió en twitter:

“Haz lo que dicte tu corazón”

Ustedes, háganlo también.

-Evelyn Rojas (@EveKari_RojasR)

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Juventud CCHeriana


El edificio F, subiendo escaleras en el segundo nivel a mano derecha se recorren tres salones, justo en el último, o sea el cuarto, existen seis mesas, las cuales tres y tres conforman dos filas a lo largo del salón que mide 3 metros. Son las 7pm, hora en que se congregan los estudiantes, es raro ver tantos a esa hora, es el último horario y tomando en cuenta que es sexto semestre ya deberían haberse marchado.

A esa hora ya hay que tener una chela en mano, o bien, una cubeta de pulque o curado de 2 o 3 litros, al menos… ¿Para qué ir a la escuela? Eso es aburrido, monótono, de todas formas tenemos pase reglamentado a la Universidad, quizá no en Ciudad Universitaria pero sí en otro plantel, así que no hay pex…

Pero esa materia es atractiva, rara vez se deja de asistir, el profesor mas que enseñarnos sobre Ciencias Políticas y Sociales, se ha convertido en un maestro de la vida, el tiempo ha borrado su nombre, porque el tiempo lo borra todo, un día despertamos con una vida totalmente distinta a la que otro día recordabamos y seguramente en un tiempo más recordemos este momento y ya hayamos olvidado el pensamiento penúltimo y antepenúltimo…

Aún así, se llamaba Juan Artemio, bueno, así es como lo llamaré de ahora en adelante. Él era diferente, sus consejos iban para estudiantes, no nos veía como esos jóvenes malgastando su vida en cualquier cosa, más bien haciendo lo que hacía cualquier otro a su edad, seguir nuestra naturaleza, para él ir a la escuela no entrar a clases e irse a leer a la biblioteca o consumir drogas era aceptable, quizá nuestro cuerpo veleidoso era para resistir a nuestras jornadas de fiesta y excesos constantes.

Entraban compañeros drogados a clases, no decía nada, e intentaba que aprendierámos lo mayor posible, él sabia que aquel ambiente estaba lleno de tentaciones, sólo unos cuantos a los que se les nombraba ñoños eran casi como adultos, responsables, comprometidos, eficientes, los demás éramos desastrosos… Lo que es… Ni siquiera nos importaba aprender si no tenía una aplicación inmediata, una falla de visión debido a la inexperiencia.

No poníamos atención pero ese grupo obtuvo la base en ciencia social, no era precisamente lo más sofisticado ni lo más teórico, tal vez no lo entendierámos pero en la Universidad se clarificaron muchas cosas, por ejemplo, no se entendía el concepto de consciencia social, y siempre repetía que los universitarios de escuelas públicas contábamos con un chip, a lo mejor virus que no permitía actuar fuera de la ética, o sea pensar en nuestros congéneres antes que en intereses particulares.

Al fin, choradas en ese momento. Preferíamos escuchar sus historias de cuando joven, resultaba que el sinvergüenza era un Don Juan, lo escuchábamos atentamente, muchos no lo creían pero sus historias eran interesantes para todo ese grupo de imberbes, hasta que un día lo vimos con una señora de buen ver, ya medio traqueteada pero el master, porque la neta sí rifaba para ligar, se encontraba platicando plácidamente con ella, luego la tomo de la cintura y que se la lleva al carro.

Tssssssssssss… Sólo podíamos pensar “esta noche sí cena”. Fue cuando creímos que esa historia de haber llegado a Monterrey como joven profesor graduado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales a la Universidad Autónoma de Nuevo León, se había conseguido una chica guapisíma, según él adinerada y que después tras su romance le salvaría la vida.

Decía que era ídolo de los jovenzuelos que tenía por estudiantes porque una chica guapa iba por él a la salida en un carro de lujo y él no pagaba nada en absoluto, pues todos quedaban boquiabiertos. Se encontraba en grilla apoyando a la oposición política hasta que un buen día, lo agarraron, le metieron sus putazos, lo encueraron y le quisieron aplicar la ley fuga, pero le dieron chance, así que regresó a la Ciudad de México y como bien lo dijo “deje a la otra vieja bien buena por mi amor ‘verdadero’ para que años después me rompiera la madre con un divorcio y me quitará lo poco que había ganado durante años”.

Al final, creo que eso fue lo que me animó a ser politólogo. No sé si esté mal porque mi pasión sea esa ansía de vivir en el exceso y despreocupación, lo cual he seguido aunque sin consolidarlo… Llevo una vida sin guión, pero creo que comienza a ganarme la formalidad… En fin, supongo que la parte social del humano que todos tenemos que atravesar…

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La confianza como valor democrático


En estos tiempos de incertidumbre la confianza se convierte en un valor imprescindible para el desarrollo político del país (más allá del proceso electoral), ligando necesariamente dicho valor con la responsabilidad compartida entre gobierno y ciudadanos. El día de hoy comparto una reflexión sobre este tema que escribí hace tiempo y que sin duda, ante los movimientos que se han presentado en últimos días vale la pena reflexionar.

Así como la libertad se considera un elemento necesario para la existencia de la democracia, considero que la confianza es un valor significativo para la perdurabilidad de la misma, es decir, no resulta suficiente con que se cuente con la capacidad de elegir quien me gobernará, sino que es de suma importancia evaluar el trabajo realizado por los funcionarios elegidos popularmente, esto en miras de una mayor eficiencia institucional y de un exigente compromiso por parte de los gobernantes.

 Giddens afirma con relación a esto que “la gente ha perdido, en efecto, mucha de la confianza que solía tener en los políticos y los procedimientos democráticos ortodoxos”[1], lo cual puede hacerse más evidente al menos en el caso mexicano al revisar algunas estadísticas, por ejemplo, dentro de la Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Practicas Ciudadanas (ENCUP) se tiene una variación importante entre los porcentajes de personas que creen en México vive en una democracia, teniendo que para 2001 un 50% de las personas encuestadas creía que México era un país democrático, mientras que para 2003 el porcentaje disminuyó a 37%, para 2005 a 31% y para 2008 se contó con un 48% de la población creyente de la democracia en México.[2]

Siguiendo este argumento Giddens afirma que en una gran número de países occidentales se esta perdiendo el nivel de confianza en los políticos y que tales niveles de desconfianza se concentran en la población joven, lo cual, no sólo es un foco alarmante para la democracia de cualquier país, sino que también es una clara expresión de la poca efervescencia de cultura política democrática, tanto afectiva como evaluativa.[3]

 Haciendo un cruce de datos del año 2006 al 2010 con la información presentada en el Latinobarómetro, se tiene que la confianza en la democracia por parte de los mexicanos como promotora del desarrollo del país es débil, ya que un 40.3% tiene “algo de confianza” y el  32.6% tiene “poca confianza”, lo cual demuestra los pocos resultados que ha ofrecido el gobierno democrático en México, y que su adopción como régimen político no ha logrado consolidarse como ya en diversas ocasiones se ha afirmado.

De igual manera en entramado institucional tiene una estrecha relación con la confianza o desconfianza que puedan tener los ciudadanos hacia la democracia como forma de gobierno, ya que desde mi perspectiva, es el intermediario entre la ciudadanía y el gobierno. Una de las principales instituciones en las que teóricamente la sociedad debería confiar es el los partidos políticos, al ser uno de los mecanismos más cercanos de representación, sin embargo, la superposición del poder como fin a las necesidades de la sociedad ha cambiado esta posibilidad.

Por lo tanto, la democracia necesita de la confianza entendiéndola como valor y no como atributo, es decir, un valor que se debe fomentar y procurar permanentemente, como parte de la formación de la vida de los ciudadanos y de la vida política nacional, pensando en la mejora de la relación sociedad-gobierno.

Es necesario exigir siempre la buena acción del gobierno, alcanzar el grado de confianza esperado de los ciudadanos hacia los funcionarios, candidatos a la presidencia, gobernadores, diputados, senadores a todos aquellos que intervienen en la esfera política del país. Es necesario alzar la voz, demandar, exigir, respetando nuestras obligaciones y salvaguardando nuestros derechos, pero sobretodo exigir claridad en la acción gubernamental y sancionar los malos actos no sólo de los políticos, sino de todos. Un cambio es posible si todos cooperamos y nos unimos.


[1] Giddens, Anthony, Un mundo desbocado, Taurus, México, 2000, p. 87

[2] Informe ENCUP 2008, SEGOB, México, 2009, p. 51

[3] Dentro del texto La cultura política democrática Peschard establece tres tipos de cultura política, la cognoscitiva, la afectiva y la evaluativa. La cultura política afectiva se refiere a los sentimientos que el ciudadano tiene respecto a su sistema político ya sean positivos o negativos; y la evaluativa se refiere a todos los juicios y/o opiniones que la sociedad tiene del sistema político.

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Últimamente las ideas no se me dan, aquí les dejo mi entrada, espero sea de su agrado:

 

 

Tú: Dios disfrazado de Diablo

Encarnado en hombre

Libado hasta no saciar

Apurado (hinchando las venas)

Harto de infectar,

De sufrir las penas,

De redimir, de sacrificar.

Tú: fuga en puertas abiertas

-Hálito de imaginación-

Destructor de vidas

-Desiertas-

Llave de auxilio,

¡Gritos de saturación!

Inalcanzable, insondable ¡Maldito!

¡Maldita tu voz!

Tú: Dios disfrazado de Diablo;

Rayo de luz.

Invocado, irresponsable

Vituperado, necesitado;

Usado por los hombres

A tu voluntad.

¡Cuán frágil eres!

-Prismas de cristal-

Refugiado en las aguas,

Horrorizado ante la idea

De tu sola invocación

Hijo tú;

Mío, maldición.

Tú: mártir, objeto,

Burlón, diáfano, puro

-Invade neuronas Revienta sueños-

Atrápame (cadenas de tu propia negligencia)

Desde nuestras trincheras,

Renegamos los dos,

Tú; mi naturaleza

Yo; de tu don.

Necesidad enferma,

Pura, ¡santa destrucción!

Tú para vivir;

Yo para dejar de morir.

Yo para existir;

Tú para volar.

Amor insospechado

¡Dulce, espantosa dependencia!

Soledades acompañadas

De carcajadas,

De indolencia.

Alevoso, tierno,

Puro, santo.

Nos necesitamos

-codependencia infame-

Yo para vivir;

Tú para que me mates;

Yo que expiro en tus vapores;

Tú que vives en dolor.

Tú no tienes la culpa;

La culpa la esquivé yo.

Tú: Dios disfrazado de Diablo,

Ataviado por los dos; encarnado en nosotros,

Porque tú: somos dos

Yo, que te doy la vida;

Te aniquilo al vivir en ti,

Mientras tú vives en mí;

Muriendo los dos.

 

 

Atte: Su descarada chica

Incomprensión


En toda interacción siempre existe una comunicación, donde lo que se desea debe establecerse a través de una serie de reglas predeterminadas, que son reglas convencionales por las cuales se arma el mensaje para que la otra persona pueda comprenderlo.

Ese es el proceso comunicativo, un emisor genera un mensaje, lo envía y el receptor lo descifra, lo que autómaticamente establece una respuesta o reacción para que el receptor, ahora emisor, desarrolle un mensaje y el anterior emisor, lo reciba.

En teoría es sencillo comunicarse pero se dificulta en cuanto tomamos en cuenta variables culturales que evitan que la comunicación sea eficaz. Por ejemplo, el eterno problema de creadores o artistas con sus audiencias.

Recordar esas conferencias de análisis de obras literarias, donde expertos describen tan compleja y analíticamente textos de poetas y escritores, y al final cuando daban la palabra al susodicho, el creador asombrado decía: “¿en serio dije todas esas cosas?, sólo escribí la historia de un naufrago quien me la contó”.

En la cultura, el emisor sólo produce 50% de la comunicación porque el resto depende del intérprete, si no cuenta con los suficientes elementos culturales y simbólicos entonces no entenderá el mensaje, le parecerá incoherente o ininteligible. Las reglas existen para enmarcar un orden y evitar deformaciones.

Por ello, no es que seamos pésimos para comunicarnos, más bien podría ser que no sabemos usar reglas convencionales propias del contexto, y en ese caso, todos somos incomprensibles en cierto punto porque cada pensamiento es único, es una formación intelectual, social y cultural irrepetible.

A pesar de coincidir en ciertas formas, el llegar a ese punto significa haber escalado una montaña desde distintos origenes con un camino que puede ser igual de variable que la cantidad de recorridos hechos, por lo tanto todo lo igual no es igual.

Somos incomprensibles porque nuestra visión se reduce a lo que pensamos, creemos y nuestra historia social y cultural nos hace jerarquizar, justificar y plantear problemáticas diarias en ciertos modos.

Nuestro pensamiento se hunde en aquella diatriba de los iusnaturalistas y la historia, donde conceptos y categorías históricas se subjetivizan, al homologarlas con valores de una época, lo que lleva a juicios de valor, más que comprender y explicar otrora, se dedican a enjuiciar.

Observar alrededor es un recurso necesario para saber y conocernos pero teniendo en cuenta que vivimos en contextos diferentes y siendo, hasta cierto punto, pacientes porque no todos harían lo que nosotros, ya que entendemos al mundo de forma diferente.

Así, también es importante conocer otro tipo de personas con historias diversas para comprender mayores códigos de comportamiento social y pautas culturales sin caer en la clasificación o crear estereotipos discriminatorios. El rumbo hacia el conocimiento de la naturaleza humana se encuentra en primera instancia en entender el proceso comunicativo que es el de socialización.

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Temas “importantes” en tiempos de twitter


Twitter se ha convertido en una de las herramientas de comunicación (y ocio) más importantes del mundo, logrando que miles de usuarios se vuelvan adictos o cuasi adictos a dicho medio. Sin embargo, ¿que twittear? es uno de los dilemas a los que muchos se enfrentan, muchos que más allá de utilizar el microblogging como una herramienta de comunicación y hasta esparcimiento encuentran en este sitio la oportunidad perfecta para sacar a su YO más primitivo.

Ventajas del twitter: obliga a tener capacidad de síntesis en 140 caracteres, de alguna forma te mantiene informado y no necesitas mucha inspiración para poner algo.

Desventajas: (ahí van)

1. Sería contradictorio hablar de tweets inteligentes ya que muchos de los míos son una verdadera burla, sin embargo, creo que es importante estabilizar esa situación; poner todo el tiempo cosas estúpidas lograran que en realidad piensen que eres un estúpido (y tal vez no sea así).

2. Esta desventaja es justo el origen de este escrito: los “Hashstag” (HT) o etiquetas , mismos que en muchos casos llegan a convertirse en tendencia o en otras palabras, de lo que mucha gente habla en un momento determinado. La presencia de estos “temas” me ha  permitido observar lo contingente del medio, ya que evidentemente una noticia global o nacional se volverá trending topic (TT), por ejemplo, en fechas recientes #EleccionesFrancia, #Debate2012, #YoVoy12M, pero por otra parte, la utilización de este mecanismo de etiquetas se presta a que cualquier tontería se pueda anteceder por el símbolo “#” (el poner muchos hashtag puede llegar a parecer spam), no midiendo las consecuencias que pueden generar los caracteres que le anteceden o preceden.

El día martes, mientras observaba (chismeaba) en twitter me encontré con la presencia de dos HT que eran tendencia nacional y que me indignaron bastante: #Huelesasirvienta y #Losnacosprefieren. La causa de mi indignación deriva de múltiples razones, una de ellas es la ineptitud de la población que los crea y que los utiliza con menciones como las siguientes:

En fin, si observas es evidente la carencia de inteligencia en estos personajes, pero más allá de eso, se exalta la intolerancia hacia la diferencia y la discriminación en su máxima expresión. No diré que yo no he discriminado de alguna forma, sería hipócrita, pero lo que si me atrevo a afirmar es la distorsión de un medio como twitter para ofender y criticar a gente, en este caso a las sirvientas que trabajan para vivir y que sin ellas, parásitos como estos no tendrían que comer o ropa limpia. El afirmar que “hueles a sirvienta” por ser de bajos recursos o por ser de Oaxaca no habla más que del total desconocimiento social de estos individuos y sin duda de su falta de lectura y educación.

#Huelesasirvienta es la expresión de individuos clasemedieros que para su fortuna (quiero pensar) nacieron en condiciones óptimas para vivir, sin preocupaciones ni carencias, y que piensan que el trabajar como personal de limpieza en una casa es denigrante lo cual es totalmente erróneo; cualquier persona trabajadora en las condiciones que sean es digna de admiración, cualquier persona que trabaja lavando ropa o haciendo de comer a gente ajena para salir adelante no debe de ser juzgada y menos por gente malagradecida que no considera que su trabajo es difícil, pesado y en muchas ocasiones mal pagado y que pese a ello, luchan día a día por sacar a sus familias adelante, familias que no viven rodeadas de lujos, que no cuentan en algunos casos con una computadora para estudiar, que viven con la angustia de no tener que comer al día siguiente, y que sin embargo, son capaces de tolerar graves groserías y maltratos a cargo de individuos pretenciosos y prepotentes. (Cabe señalar que afortunadamente hay situaciones más favorables para estas trabajadoras).

Ahora bien, ¿#LosNacosPrefieren?, por la “calidad” de los tweets mostrados con anterioridad la concepción de “naco” tiene semejanza con ser pobre o con poca cultura por decirlo de alguna forma, sin embargo, dentro de esa misma idea ¿no seria naco entonces,  escribir semejantes tonterías? Mi afirmación anterior se basa en lo siguiente: si naco es el que prefiere “a Danna Paola por Miley Cyrus” (vuélvase a observar la carencia de inteligencia ante comparaciones simples y que no tendrían que ser criticadas, dado que cada persona es libre de decidir qué escucha), entonces naco es el que llama “pinches pobres” a los demás y que no es capaz de por lo menos poner su nombre real, y que se escuda tras el seudónimo de @el_viejopaulino y naco es el que vive pobremente, y el que tiene blackberry, y el que escribe mal, y el que ve cierto tipo de programas, y el que se cree mirrey y el que discrimina en alguna forma, entonces todos tenemos una pequeña porción de nacos que nos hace vulnerables y sujetos a críticas.

Si ser “naco” es para estos individuos ser pobre, resulta preocupante su insensibilidad ante un problema no sólo económico sino social, problema que afecta a una buena parte de la población en este país, y que genera condiciones de marginación, desigualdad y exclusión, aunando a esto, problemas de salud y educación. Entonces ¿por qué no mejor actuar antes de criticar? ¿por qué si vemos en la calle un niño hambriento no le ofrecemos mínimo unas galletas antes de burlarnos o seguirnos de largo? ¿por qué no incentivamos en nuestro círculo social la lectura antes que las críticas destructivas y las ofensas? ¿por qué llamamos nacos a aquellos que desgraciadamente sufren más para sobrevivir? ¿por qué llamamos naco al que no tiene un iPhone/iPod? ¿por qué no leemos más y nos preocupamos por cosas más importantes que saber si a alguien le gusta el reggaeton o Miley Cyrus? ¿por qué no hacemos un ejercicio de reflexión en donde seamos capaces de ver nuestras carencias y debilidades? ¿por qué escribir tonterías que lastiman?.

Mantengo la idea de que en medios como twitter, cada uno es libre de escribir lo que le plasca y de usar las etiquetas que quiera, pero no comparto la idea de discriminar, ofender, malinformar y comentar despectivamente sobre personas que ante todo trabajan y se ganan la vida (las sirvientas). Reitero que yo también he escrito muchas barbaridades en ese medio, cosa que acepto y confieso al ser totalmente hipócrita jactarme de pura o socialmente correcta, sin embargo, he tenido la prudencia de disculparme cuando es necesario y creo que no he llegado al punto de ser intolerante o de menospreciar por cosas banales como una blacberry o galletas emperador.

Estos dos hashtag me molestaron profundamente, repito, por el alto contenido de discriminación en cada una de las menciones y porque al final muchos son capaces de criticar a una sirvienta pero no son capaces de conseguir un trabajo. Yo también critico y en ocasiones fuertemente (y hasta estúpidamente, tal como lo hice con la señorita del IFE en el debate del domingo), pero creo que eso no es comparable con la idea de pensar que es denigrante ser de provincia o ir a un concierto gratuito, así que justo aquí son bienvenidas las réplicas o críticas de aquellos que tienen muchos dinero y se sienten con la libertad de lastimar a otros.

—Evelyn Rojas o su twittera de confianza ( @SoyEve1 )

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UN DÍA CON LIBERTAD


Estaba sentada a la vera de mis sueños, pensando en todo lo que fuimos y seremos, las posibilidades de guardar en una cajita mi vida y recuerdos, más no encontré una respuesta que me permitirá salir de mi loca agonía, así que miré al cielo buscando inspiración y sobre mi espalda imaginé las alas del viento.

Pretendo volar como las aves del campo, sin cansarse de ir y venir cada verano, sobre mi rostro el viento, entre mis manos mil deseos, en mi boca las palabras, en mis ojos la imagen de los rostros que por mi han muerto, que han luchado, en mi camino el futuro de aquellos que nacerán para buscarme, para abrazarme un momento en su vida.

Ante mí se presentan infinitos amaneceres y ocasos. Soy como la brisa marinera, salada y dulce, una dicotomía de mi ser, la controversia de mi beso al despertar, soy la sed de los cuerpos, amiga y enemiga del poder, compañera de la agonía, fiel amante del amor y del deseo.

Me miro al espejo cada mañana, estoy cansada, cada noche renazco como las cristalinas gotas del rocío. Mi imagen está roída de miedos y esperanzas, de sueños y tristezas. Me siento en el diván mirando tras la ventana mi vida pasar, ¿Quién soy? ¿Hacia dónde voy? ¿Mi tiempo se acaba? No quiero, me niego a morir, deseo seguir viviendo, eso de arrancarme la vida y los recuerdo no va conmigo, embriagarme los olvidos, me obliga a beberme lo vivido.

Buscar definirme no es mi búsqueda, es un sueño compartido con los hombres al tratar de encontrarme y mantenerme en sus vidas; ni Freud me encuentra en estos días, Rousseau murió defendiéndome, Aristóteles describiéndome, Stuart Mills soñándome. Así soy yo, una búsqueda incansable, un enigma inagotable, el sueño, el insomnio de los hombres.

¿Si me ves? ¿A caso no me sientes? Aquí estoy tómame, no me dejes ir, valórame, imagíname, víveme, porque estoy ahí en cada sonrisa, en cada niño que tiene un hogar, estoy en cada patria, donde la sangre se derrama, donde los versos se hacen hechos, donde las palabras sanan y no matan, donde las armas no tienen lugar, donde el hombre permanece en su tierra, sin abandonar su hogar, su país.

Estoy en todo aquel lugar donde la violencia no prevalece, donde las fronteras no son motivo de muerte, me despierto, pero ¿Dónde estoy? ¿Realmente existo?

Estoy temblando y lloro en un rincón al saberme inexistente para muchos, tan débil ante los hombres porque aun cuando han intentado mantenerme a su lado y darme a conocer ante todos sigo viendo a hombres, mujeres y niños muriendo de hambre; muriendo a mano de otros hombres.

El miedo, la rabia, la ambición los hace presos de su ser, hombres esclavizados por el odio y el rencor… De sólo imaginar vuelvo a llorar, tengo miedo de ver todo aquello a lo que me he negado a saber día con día. No me digas lo que no quiero saber, porque al no decirlo, me lo dices todo. No quiero volver a ver la sangre derramada a causa de mi falta de valor, de coraje, por mi ausencia inevitable.

Sin embargo cada día, mi esencia es ser tuya, mi deseo es quedarme a tu lado, mi pasión vivir, sin fronteras, sin límites ni patrias; me aferro con coraje a la piel del deseo. Soy el vuelo de tu alma, la fuerza que te hace despertar cada día, el brindis de la victoria, la incesante cómplice del amor, la seguridad, el deseo de vivir. Sí, soy: ¡LIBERTAD¡

Del Campo a la Ciudad: Pensamientos Perdidos


La gente con buen humor está en peligro de extinción, ya casi sólo hay malhumorados, refunfuñones e irritables, no es para menos, las personas comienzan a ir del apacible campo a las estruendosas ciudades, debido a las precarias condiciones de la vida rural, no es una cuestión del mejoramiento de vida, se trata de sobrevivencia [1].

Se piensa que la gente va de un lugar a otro buscando mejorar su calidad de vida, o sea televisión, automóvil, computadora, celular, videojuegos, pero sólo buscan perdurar, en tiempos de crisis sólo queda buscar el subsistir: bienes básicos.

La concentración poblacional reduce espacio y abre posibilidades de mayor interacción, a muchos no nos agrada el convivir con personas por largos periodos, de hecho, es tortuoso tener compañía todo el tiempo, no es una cuestión de mamonería, probablemente sí, pero hemos encontrado en la soledad un excelente acompañante.

Es relajante no escuchar gritos o voces, no concatenar oraciones para explicar o razonar, no interrumpir un “minuto filósofico” que cautiva tu pensamiento, no comunicarse mas que con abstracciones que no requieren de un ejercicio intelectual mayor al pensarlas, no hay que traducirlas con una serie de reglas para que sean entendibles para el resto.

Nuestros pensamientos son perfectos, en tanto no hay que expresarlos, así como la historia que maquinamos mientras caminamos por la calle, viajamos en transporte público, tomamos clase o trabajamos, donde el imaginante es uno mismo con el creador y espectador, se enlazan perfectamente.

Las condiciones culturales, simbólicas, morales, sociales, económicas y hasta políticas se comprenden porque es la parte más interna e inconsciente la que incita a crear esas historias, de tal forma que el ego y el alter conformen nuestros sueños tan anhelados y pesadillas tan rehuidas.

Entonces tranquilidad significa mayor creatividad, autonocimiento, egocentrismo pero disminuye el conocer a otros, o sea comportamiento social general. Se crea un tipo de marginación, al volvernos poco inteligentes emocionalmente ya que no somos soberanos, siempre estamos expuestos a términos externos, lo que nos vuelve locos al no entender, quizá todos somos así porque nadie entiende del todo la naturaleza humana.

Por otra parte, más interacciones también se traduce en más dinamismo, incertidumbre, pluralidad y florecimiento cultural, pero también en disputas debido a que los espacios y recursos conque se cuenta son limitados. Entonces la competencia por esos recursos u oportunidades libres en nuestros contextos son reñidas.

Quienes tienen un lugar asegurado en una comunidad con un empleo, familia establecida, red de contactos seguro les tocará algo de lo que hay en su realidad, mientras que quienes van de un lugar a otro sin más que su propia convicción, que su instinto por sobrevivir, tienen que escarbar.

La brecha de recursos es pequeña en los contextos por lo que se admiten pocos outsiders, donde se concentran estas comunidades migrantes es donde crece exponencialmente la violencia, donde actividades ilícitas de bajos vuelos se desarrollan dado que todo tiene que ver con competitividad, quién es capaz de sobrevivir y salir de la miseria con la menor cantidad de bienes.

A pesar que la vida rural se torna amigable con el humano, quienes hemos vivido en ciudad por alguna extraña razón estamos tan acostumbrados al estrés que se vuelve una adrenalina, ser tan sosegado causa daños intelectuales para el citadino quien si no tiene tensión no puede producir. Se vuelven una adicción los desvelos, destiempos, desaciertos y presiones.

Así, en contextos relajados se dedica a perder el tiempo, más bien a disfrutarlo, tal como animal que es, no produce y conduce a su cerebro a mayores esfuerzos para crear porque el ambiente lo absorbe hacia el sin sentido de la vida, lo efímero y espontáneo que es todo, lo que vuelve secundario toda actividad social y se supedita a los deseos del cuerpo.

Por ello, permites arrastrarte hacia los placeres de la vida o intentas explicar el mundo, ¿ustedes qué prefieren?

[1] La población urbana representa el 77.8% de la población total, mientras sólo 22.2% vive en comunidades rurales.

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Cuando era niña!


Hace un par de semanas recordé diversos episodios de mi vida, pero sobretodo venían a mi mente momentos de mi infancia qie sin duda me hicieron pensar en lo diferente que es el mundo desde tu mirada infantil.

La infancia para muchos (afortunados evidentemente) fue un proceso feliz, sin complicaciones o con pocas de ellas y ampliamente disfrutable. cuando era niña no pensé en los alcances a los que llegaría, pero tampoco pensaba, al menos no con canta profundidad en el primer amor, la primer desilusión, la formación de un sentido identitario, la universidad… todos esos temas eran sueños, no planes y en muchas ocasiones se reducían a un momento imaginario en donde pasaba de ser doctora a policía, de modelo a actriz, es decir, mis sueños se volvían juegos, juegos que me sumergían a un mundo totalmente distinto.

Cuando era pequeña no tenía claridad respecto a lo que quería ser cuando llegara a la adultez, de hecho una de las preguntas obligatorias en la escuela era ¿qué quieres ser cuando seas grande? La respuesta: todo y nada. yo quería ser astrónoma, doctora, veterinaria, reportera, en fin, cada día que pasaba despertaba en mí una nueva curiosidad, un nuevo gusto, sin embargo, siempre estuve segura de una pasión: la escritura. el escribir es una de las cosas me sobrepasó la infancia y logro convertirse en mi actividad favorita, pasó de ser un juego a una forma de liberación y expresión.

ante todo esto, ¿te gustaría volver a ser niño? Esa etapa de nuestra vida desde mi perspectiva es una de las más bellas y puras, el amor es un sentimiento espontáneo mismo que se demuestra sin importar nada (cualidad que a muchos en la edad adulta se les dificulta), a su vez, el contacto con la realidad esta lleno de preguntas, y con éstas, el asombro que acompaña el descubrimiento de nuevas cosas, por pequeñas que sean.

¿Qué pasa entonces cuando crecemos? ¿nos volvemos más insensibles? ¿se torna más compleja la idea de disfrutar cada momento? Una respuesta que me atrevo a lanzar con base en mi experiencia es que confirme se crece, todo empieza a afectarnos más y por ende, nuestro presente se comienza a rodear de barreras que te ayudan a sobrevivir y por lo tanto a forjar tu futuro. Es simple, vamos perdiendo la capacidad de sorprendernos “a la primera” porque mentalmente somos más complejos, pero a la vez porque nos sumergimos en una realidad completamente diferente a la que se vive en la niñez, es una realidad donde te vuelves más consciente que eres parte de una maquinaria que hace que el mundo funcione, y a la par de ello, se comienzan a adquirir nuevos conocimientos, gustos, filias, fobias, que te van construyendo como sujeto social.

Por lo tanto, creo pertinente guardar un poco de esa inocencia aun cuando seamos adultos, ser niños al menos para poder sorprendernos, imaginar y disfrutar la vida sin tanto azote. Ser niño es hermoso siempre y cuando no te desconectes con la realidad, misma que necesita, sin duda, esa sensibilidad que muchos comienzan a perder mientras crecen.

“La vida es demasiado corta para ser pequeña”  Benjamín Disraeli

-Evelyn Rojas

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